martes, 26 de abril de 2011

(para el debate posible del próximo martes)

La película que he dejado en el blog esta en el mes de febrero en el titulo siguiente:


Espigador, espigadora e espigadores


Y la película es:  ''Los espigadores y la espigadora'', película de Agnès Varda, 2001.


Los links están después de la definición.

Bon fin de semana

Céline Gonçalves 

Algo más sobre el decrecimiento


Carlos Taibo (2009) escribe en su libro En defensa del decrecimiento. Sobre capitalismo, crisis y barbarie sobre el término de decrecimiento que refiere a reducir la producción, cortar emisiones que dañan al medio ambiente y consumir menos energía y materias primas, y asímismo a trabajar menos para ganar más tiempo libre y compartir el trabajo entre todos. Todo esto es necesario según el aútor para garantizar a la viabilidad en la Tierra porque un crecimiento débil no será suficiente para mantener a la viabilidad, y por eso el decrecimiento “implica un necesario y radical cambio de mentalidad”. Para Taibo el decrecimiento es posible a conseguir voluntariamente a través de la simplicidad voluntaria que significa en términos de Thoreau a vivir con menos, consumo responsable y la determinación de lo que es importante en la vida. Además, según el autor es importante a reducir a varias infraestructuras productivas, las organizaciones administrativas y los transportes y cambiar el sistema productivo global hacia local mientras disminuir al papel económica y productiva del Norte y la dependencia del Sur al Norte. Taibo escribe también que al final los limites de recursos energético y el cambio climático nos obligará a decrecer si no decrecemos voluntariamente.

Además os presento a los puntos de vista sobre decrecimiento de Paolo Cacciari, que es un periodista italiano que tiene impacto tanto del ecosocialismo como ecologismo más libertaria. En su pamfleto Decrecimiento o barbarie (Icaria Editorial, 2008) el estatua que el decrecimiento significa a “economía local, solidaria, participada, autocentrada y autosostenible” que se realiza a través de autogobierno y luchas noviolentas. Para lograr el decrecimiento hay que reconceptualizar la idea de bienestar de economía sin fin del crecimiento del capital y cambiar los estilos de vida hacia una forma más espontanea y comunitaria manteniendo a la sostenibilidad de la biosfera. Según el autor el decrecimiento también incluye “vivir mejor con menos dinero, menos consumo de mercancias y menos trabajo asalariado.”

Asímismo Cacciari escribe que el decrecimiento incluye a disminuir la cantidad de materia y de materia utilizada en la producción y consumo, o sea, desmaterialización, porque se asume que la Tierra tiene ciertos límites biofísicos. Entonces según el autor las ideas de “la economía verde” o “el desarollo sostenible” que aún permiten el crecimiento no son realmente suficientes para mantener la sostenibilidad ecológica.

Me parecía bastante curioso que como el martes 5 de abril debatimos en la clase sobre las diferencias entre las teorias y movimientos de decrecimiento y ecosocialismo, Cacciari opina que le parece que el decricimiento es un término similar con los términos de ecosocialismo o sociedad ecológica que según se presenta en las obras de André Gortz* y Murray Bookchin**.  Puede ser que otros consideran que los términos son similares y otros reconocen a las diferencias, pero como el profesor en la clase nos informó, el decrecimiento es algo que los individuos y diferentes grupos organizados pueden realizar por su mismo desde el nivel micro, pero los ecosocialistas buscan a las respuestas más del cambio estructural de economía, etc. (macro). En las próximas entradas trataré más sobre el decrecimiento según los franceses Serge Latouche (2007) y Nicolas Ridoux (2009) y también a las  propuestas ecosocialistas y las diferencias entre los dos términos.

* André Gortz, Capitalismo, socialismo y ecología, Ed. Hoac, 1995.
** Murray Bookchin, Por una sociedad ecológica, Gustavo Gili, 1978.

Maiju Ripatti

domingo, 10 de abril de 2011

Pertubación del agua

A escala mundial, la humanidad utiliza más de la mitad del flujo de agua fresca y accesible, con alrededor un 70% de utilización para la agricultura (Postel y AL, 1996). Las perturbaciones humanas del ciclo hidrológico natural son múltiples: no sólo debido a la utilización directa de agua en distintos procesos, como la agricultura o la producción de electricidad, sino también a causa de la canalización de los cursos del agua, del drenaje de las zonas húmedas o de la impermeabilización de las superficies de percolación (urbanización). Numerosos casos de ruptura aparecen a distintas escalas, implicando problemas locales, como inundaciones o sequías, conflictos, problemas de insalubridad, y también de los problemas globales debidos a la modificación de la evapotranspiración, a la reducción de la producción de los mayores ríos, o incluso a la modificación de grandes amplitudes de aguas interiores (lago el Chad por ejemplo), implicando problemas económicos, sanitarios o climáticos (Kotlyakov, 1991; Milly y Duna, 1994).
Las utilizaciones de agua se suceden durante el ciclo, con eventualmente reutilizaciones sucesivas acompañándose de una modificación de la calidad del agua. Como las perturbaciones sucesivas se añaden, tal como ocurre con la mayoría de las bases de datos internacionales (AEMA, 2003; WRI, 2003), el indicador de “perturbación hídrico”, habitualmente calculado por la simple suma aritmética  de las perturbaciones dividida por los recursos, podrían sobrepasar el 100%. Para evitar este sesgo, proponemos un modelo multiplicativo: porcentajes de perturbación sólo se aplican al agua aún no perturbada anteriormente. La cantidad de agua disponible es por término medio tres veces más elevada en el grupo europeo que en el grupo africano, aunque se tienen en cuenta fuertes variaciones internacionales (de 46 mm. en Burkina Faso a 2 191 mm. en los Países Bajos), sin hablar de diferencias locales que constituyen un factor crítico en algunas zonas áridas de África. Los recursos renovables de agua subterránea son por término medio más elevados dos veces en el grupo europeo.
Las utilizaciones domésticas por unidad de superficie son por término medio 23 veces más elevadas en los países del Norte, mientras que las utilizaciones industriales hay cerca de 264 veces más elevadas. Los usos agrícolas son dos veces más elevados al Norte, debido al peso señalando Países Bajos y de Francia (sin los cuales el informe se invertiría en favor de los países africanos).
La agricultura y la urbanización son los principales factores de modificación de las condiciones de resplandor del agua de lluvia recogida, y por otro lado a menudo se acompañan de obras que modifican directamente los flujos. El cambio de condiciones de erosión y sedimentación añade a su vez modificaciones en cascada sobre el ciclo del agua. Los cultivos permanentes, los pastos y los bosques, al mantener constante la cobertura del suelo, juegan, en primera aproximación, un papel menos determinante en estos fenómenos. Se desprende de los cálculos que las superficies transformadas por la urbanización o la agricultura perturban ocho veces más el ciclo del agua en Europa que en Africa. 
Traídas a prorrata de los recursos disponibles, resulta que por término medio, el ciclo hídrico de los países europeos sufre tres veces más perturbaciones que el del grupo de los países africanos. Calculamos, por otra parte, que el informe de las responsabilidades en esta perturbación del ciclo hídrico local es de 0,8 si se compara la parte de perturbación causada por cada millón de habitantes en Europa (1,4%) y en Africa (1,8%).
El método de cálculo nacional y anual de todo indicador de este tipo encubre los problemas subyacentes vinculados, por ejemplo, al carácter estacional de los recursos y utilizaciones (mayor presión sobre los recursos en temporada seca en Africa), y a las dificultades para el medio ambiente, como para el hombre, de beneficiarse de un agua de calidad suficiente al lugar y al momento conveniente. Sería necesario precisar el porcentaje de utilización de los recursos subterráneos, en particular en temporada seca en las regiones subsaharianas, ya que son ellas que sufren probablemente la mayor presión. Es el caso también, mutatis mutandis en algunas regiones de Europa.

Estos órdenes de magnitud sugieren, de este lado los indicadores incorporados, que son los tipos de utilización que son cruciales. Actualmente, con tasas de utilización medias equivalentes, hay aún más problemas serios vinculados al agua en África Occidental que en la Europa del Oeste, y esto a la vez para la salud y para el medio ambiente. Un rápido aumento de las exacciones (y una disminución de las reservas) en una sociedad muy agraria, con poco o no de recursos para la descontaminación, pueden causar problemas agudos. Un nuevo indicador de “tensión hídrico” que tiene en cuenta el potencial local de perturbación debería desarrollarse: es en efecto posible que aparezca una irreversibilidad (sequía, inundaciones etc) en un contexto dado, más allá de un determinado porcentaje de perturbación. Un país, o más bien una región (visto el carácter más local de este tipo de fenómeno), no debería entonces superar este límite máximo de buena gestión, toda perspectiva de desarrollo basándose en ciclos de reciclaje y reutilizaciones sin perturbación natural suplementaria. Sin embargo, habida cuenta de las cifras que presentamos, parece que algunas regiones de África Occidental guardan un “potencial de perturbación hídrico sostenible”, inexplotado para un desarrollo humano. Es a menudo cuando el agua se vuelve raro o sobreexplotada, o que su comercialización natural se perturbó, que plantea problemas sanitarios, de inundaciones, sequías y demás.

Tableau 4. Perturbation du  cycle de l’eau
                  Perturbación del ciclo del agua
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Fuente: 


Alumna:Esther Simon

Indicateurs des impacts du développement sur l'environnement : une comparaison Afrique - Europe

Bruno Kestemont, L. Frendo et Edwin Zaccaï
Los principales perturbadores atmosféricos emitidos por el hombre, con consecuencias sobre el clima, son los gases de efecto invernadero (GES) con en cabeza el CO2. África en su conjunto sólo contribuye en razón de menos de un 3,5% a las emisiones mundiales de CO2, y aún estas emisiones son sobre todo el hecho de África el Septentrional y del Sur (Marland y AL, 2001). En cambio, este continente está globalmente la región más vulnerable a los impactos del cambio climático y el Grupo internacional de expertos sobre el clima (GIEC) allí preve la intensificación de la sequía y las inundaciones, poniendo en peligro la seguridad alimentaria, y reduce la capacidad de adaptación (GIEC, 2001). Las costas del Golfo de Guinea, donde un tercio de la población se concentra en una franja costera de 60 km (PNUMA, 2003) serían, por ejemplo, amenazadas por el aumento del nivel de los mares, en particular en Senegal, Gambia, y Guinea-Bissau (GIEC, 2001).
  
Se constata que si los países europeos en cuestión, en particular Países Bajos, pueden también temer efectos del recalentamiento climático, llevan, por el contrario, una mayor responsabilidad en este fenómeno, emitiendo por viviendo seis veces más GES que sus homólogos africanos, y esto sin contar la responsabilidad histórica (acumulación de emisiones en la atmósfera). Este orden de magnitud es bien superior a las reducciones a las cuales los países europeos se comprometieron en la primera fase del Protocolo de Kioto (reducción del orden de un 7% de las emisiones entre 1990 y 2010). Añadamos que los países económicamente ricos tienen también un acceso relativamente más fácil a medidas de adaptación, como eso se destaca en distintos informes del GIEC.
  Muchos análisis por indicadores toman la superficie como “proxy” implícito del medio ambiente. Las emisiones por unidad de superficie aparecen entonces como una medida de la presión medioambiental local. Esta primera aproximación daría un informe 21 a 1 entre el grupo Europa y el grupo África. En el marco de la comparación intercontinental de  perturbaciones del ciclo de los GES, tal denominador presenta sin embargo un sesgo importante. En efecto, no tiene en cuenta el ciclo natural correspondiente, muy diferente sobre una superficie desértica o un bosque moderado, por ejemplo.
Para corregir este sesgo, vamos de la hipótesis que el ciclo natural de los principales GES es proporcional a la productividad primaria neta de los ecosistemas. La biocapacidad definida por Wackernagel y AL (2000) es una traducción de esta productividad primaria en términos de superficie equivalente de productividad media mundial. Esta biocapacidad podría ser más representativa de la superficie que se produce en el ciclo de los GES que no lo es la superficie bruta. La relación entre entrada artificial de GES y biocapacidad en Ha. estaría entonces vinculada a esto que queremos comparar, a saber la perturbación del ciclo natural. Esta es la razón por la que proponemos este indicador en última columna. 
Tableau 3. Perturbation de l’atmosphère
Perturbación de la atmósfera

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Fuente: 



Indicateurs des impacts du développement sur l'environnement : une comparaison Afrique - Europe

Bruno Kestemont, L. Frendo et Edwin Zaccaï
Alumna:esther Simon

martes, 5 de abril de 2011

La industria nuclear contra sí misma

En El País de hoy se ha publicado un artículo interesante de Ulrich Beck sobre la energía nuclear. Aquí os dejo el enlace:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/industria/nuclear/misma/elpepiopi/20110405elpepiopi_12/Tes



Félix Fernández Hernández

Ecosocialismo

Hola chicos, el tema del ecosocialismo me ha parecido muy interesante y por ello me he puesto as buscar cosillas, de momento os voy a colgar una página donde podeís leer un manifiesto ecosocialista escrito por Joel Kovel y Michael Löwy.

Michäel Löwy es un sociólogo y filósofo marxista procedente de Brasil y Joel Kovel es un político y escritor americano.

http://www.nodo50.org/foroiu/viewtopic.php?t=66

Diana.

lunes, 4 de abril de 2011

El ECOFEMINISMO renace como crítica al sistema

El capitalismo es incompatible con la vida. Necesita recursos naturales y personas sanas, pero no se preocupa del mantenimiento de la vida. Para eso siempre ha contado con el trabajo invisible de las mujeres, pero esa estructura ha tocado techo. Esta es la principal tesis del ecofeminismo, una corriente aparecida en 1974 que está resurgiendo con fuerza ante la actual crisis capitalista.

"Es significativo que las bolsas suban justo cuando se anuncian recortes en gasto social y cuidado de las personas. Tradicionalmente, se ha planteado que existe una tensión entre sistema capital y trabajo, pero en realidad se produce entre capital y vida humana y natural", argumenta Yayo Herrero, profesora de la UNED de Educación Ambiental y Desarrollo sostenible.

Herrero sostiene que las empresas quieren plantillas que aparezcan cada mañana limpias y planchadas sin importarle cómo. "Lograr que así sea es responsabilidad de toda la sociedad. Como también lo es lavar a las personas mayores con incontinencia", señala.
"La incorporación de la mujer al mercado laboral sin que los hombres hayan asumido su parte de responsabilidad, el individualismo y el modelo urbano, que obliga a recorrer kilómetros para llevar el niño de la casa de los abuelos a la guardería producen un modelo insostenible", denuncia Herrero.

Algunos sectores, desde conservadores hasta grupos pro crianza natural, proponen que las mujeres dejen de trabajar temporalmente y vuelvan a hacerse cargo del cuidado de las personas. Nada que ver con el ecofeminismo actual, que huye de cualquier mistificación de la mujer vinculada a la madre naturaleza, como defendía el movimiento en sus inicios.

Ahora lo que reivindica es la importancia de la ética del cuidado, "porque garantiza la vida". No obstante, exige a los hombres y al sistema que se reinventen "para no cargar más tensión sobre las mujeres o acabarán estallando", advierte Marta Monasterio, miembro de la cooperativa Pandora Mirabilia.
 
"El modelo actual de crecimiento ilimitado del PIB es insostenible, para empezar porque los recursos son limitados. Además, se basa en la injusticia social, en la falta de equidad y en la explotación de las mujeres". Por eso, las soluciones deben ser integrales, asegura Monasterio.

En esta línea, Herrero exige a los gobiernos que rediseñen sus sectores productivos. Como ejemplo, propone dejar de inyectar ayudas periódicas a la industria del automóvil y que quienes trabajan en ella pasen a hacerlo en el sector del cuidado.


http://www.publico.es/espana/314920/el-ecofeminismo-renace-como-critica-al-sistema



Félix Fernández Hernández